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LA DEPRESIÓN EN RELACIÓN CON LAS ENFERMEDADES ORGÁNICAS
En la depresión enmascarada (aquella que debuta con síntomas somáticos o corporales) los síntomas que se presentan en forma habitual son dolores físicos que suelen ser erráticos y que suelen tener una respuesta caprichosa a los analgésicos administrados.
Las perturbaciones de los aparatos cardiovascular y respiratorio son frecuentes: alteraciones de la presión arterial, dolor torácico o arritmias, asimismo los problemas gastrointestinales como constipación o diarrea.
Cualquiera de estas manifestaciones físicas llevan al paciente a recorrer las consultas médicas, sometiéndose a estudios clínicos con diferentes especialistas, sin encontrar por parte del facultativo causas orgánicas que originen el malestar. En estos casos el diagnóstico de depresión habitualmente es tardío, debido al enmascaramiento de la misma.
La depresión, no se expresa siempre de manera clara, con los síntomas clásicos de insomnio, falta de apetito, tendencia al llanto, autorreproches, etc, sino que a veces, l síntomas en el cuerpo, como palpitaciones, sensación de falta de aire, dolores en el pecho, etc, que generalmente son considerados síntomas equivalentes del ataque de angustia, pueden ser señal de una depresión. Freud describió a este respecto lo que llamó melancolía ansiosa.
Así mismo, una frigidez o una impotencia pueden ser señal de una depresión, porque en estos pacientes hay una anestesia física: no sienten nada más que dolor psíquico.
Algunas enfermedades orgánicas, como la aterosclerosis, pueden ser también señales de una depresión.
Para hablar de la relación entre la depresión y enfermedades físicas antes debemos saber ¿qué es una depresión y cómo se reconoce a una persona deprimida?
La depresión es un estado, que se caracteriza por una pérdida de interés por el mundo exterior: al paciente con depresión, las cosas que le proporcionaban placer, dejan de resultarle placenteras. No tiene ganas de comer, le cuesta conciliar el sueño y lo más característico es que se dirige constantemente autorreproches, pierde el pudor de criticarse delante de todo el mundo, dice frases como: soy un desastre, no sirvo para nada….
La Organización Mundial de la Salud (OMS) relaciona la depresión con determinadas enfermedades físicas, en su Informe sobre la salud en el mundo del año 2001, señala que la salud psíquica (nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, preocupaciones…) influyen directamente sobre nuestra salud física.
Se ha demostrado, por ejemplo, que la ansiedad y la depresión ponen en marcha una cadena de alteraciones de las funciones endocrinas y de nuestro sistema inmune, que es el sistema que se encarga de la protección de nuestro organismo, son nuestras defensas. Al disminuir “las defensas”, aumenta la propensión a diversas enfermedades orgánicas. Es evidente que los trastornos mentales desempeñan un papel importante en la depresión del sistema inmunitario, y por tanto, facilitan la aparición de ciertas enfermedades y la muerte prematura.
Podríamos pensar que previniendo la depresión se podría prevenir el desarrollo de estas enfermedades, ya que a lo largo de los últimos 20 años, la medicina ha hecho acopio de datos que demuestran la íntima conexión existente entre la salud mental y la salud física. Las investigaciones han demostrado, por ejemplo, que las mujeres con cáncer de mama avanzado que participan en una terapia grupal de apoyo viven significativamente más que las que no intervienen en este tipo de actividad (Spiegel).
La depresión psíquica, la depresión del estado de ánimo, no sólo produce enfermedad porque afecte al sistema inmune, produciendo lo que se llama una inmunodepresión, y como hemos dicho antes, nuestro sistema inmune nos defiende de infecciones, pero también hace desaparecer células propias mutadas, que podrían dar origen a un cáncer.
Además de por esta vía de alteración del sistema inmune, cuando una persona está deprimida, deja de cuidarse. A veces engorda muchos kilos, deja de hacer ejercicio físico, fuma, mantiene relaciones sexuales de riesgo, conduce de manera temeraria o no cumple los tratamientos médicos, esta también es una manera de irse suicidando poco a poco.
Tratando la depresión, se pueden prevenir muchas enfermedades orgánicas. Primero tendríamos que explicar someramente cómo se produce la depresión, para entender después cómo se trata. Toda depresión se produce ante una pérdida, la pérdida no tiene que ser necesariamente de un familiar o una persona querida, puede ser de un ideal. La pérdida siempre es inconsciente: a veces la persona no sabe lo que ha perdido (sobre todo cuando se trata de un ideal), y otras veces, aunque sepa a quién he perdido: por ejemplo, un familiar querido, no sabe lo que con ello ha perdido: es decir, no sabe lo que el otro significaba para él.
¿Sabían ustedes que las enfermedades mentales son la causa del 50% de las discapacidad, es decir, de los impedimentos para trabajar y desarrollar una vida normal.
La depresión grave ocupa el quinto lugar entre las diez causas principales de enfermedad. Y se presume que de aquí a 2020 pasará a ocupar el segundo lugar. Pero además, como decíamos, la depresión es la causa de enfermedades físicas. Pero ¿a qué enfermedades físicas puede predisponer una depresión?
Las enfermedades del corazón, el infarto, la angina de pecho. Otra de las enfermedades que pueden estar precedidas de depresión es el cáncer, que es una enfermedad grave, potencialmente mortal. Como hemos dicho antes, la depresión se asocia a una inmunodepresión, es decir, a una disminución de la función del sistema inmune, y el sistema inmune es fundamental en la vigilancia contra el cáncer.
Pero no hace falta llegar a enfermedades tan graves, cuando una persona está deprimida, es más propensa a las infecciones, a los catarros, las gripes, etc.
El psicoanálisis es hoy por hoy, el arma más eficaz de la que disponemos para el tratamiento de la depresión, tratando la depresión, se evitaría el desarrollo de un número importante de enfermedades orgánicas, algunas de ellas muy graves.
PROGRAMA DE RADIO (Una cita con la palabra)
Tema: Depresión y enfermedades orgánicas
30 de noviembre de 2006
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