CONFERENCIA SEMANAL
POSICIÓN DEL INCONSCIENTE
Capítulo II
AD: Si sólo me alieno al significante, vivo lo ya vivido por otros, porque es algo que ya tiene historia, ese significante, son prejuicios, estoy sometida a todos los prejuicios acerca de esa cuestión. En cambio, si tacha, la separación tacha, el deseo tacha ese sometimiento al sentido que me da el significante, vivo mi propia cuestión. Pongamos como ejemplo el significante "vejez". Si todo lo que yo pienso de la vejez es lo que otros han vivido, lo que se dice de la vejez, cómo se concibe la vejez, en cambio si me separo de esa determinación, de esa alienación, vivo mi propia vejez que es nueva, que nadie la ha vivido, es decir, todo tiene que ser nuevo.
MOM: Que puede hasta no tener remordimientos.
AD: Podría hasta no tener remordimientos, porque los remordimientos pertenecen a la historia de esa uniformidad, donde todos tienen que vivir la misma vejez.
MOM: Que sí doctor, que sí, una vida madura diferente puede vivir, con sólo proponérselo.
AD: Separarse de la alienación.
I: Alienarse al significante como semejante, pero separarse como diferente.
AD: Muy bien, sí, exactamente.
MOM: Puede ser.
AD: Me tengo que alienar al significante siempre.
MOM: ¿Ven qué optimismo? Ustedes creen que ella es antipática y vieron qué optimista, ella le dijo "perfecto" y yo le dije "puede ser" eso para que vean la diferencia.
AD: El "perfecto" es alienación al significante y "puede ser", separación.
I: Son la operación de reunión y la de intersección las que permiten que se produzca lo nuevo.
AD: Claro, la separación es lo que permite que se produzca lo diferente, lo nuevo para mí, pero siempre semejante a los otros, tiene que ser la vejez o mi madurez, pero la que sea capaz de producir.
MOM: Yo hay cosas que no hago por el respeto que le tengo a lo que usted piensa que tiene que ser un hombre de mi edad.
I: Eso va envejeciendo.
MOM: A mí me parece que esa es la vejez.
AD: Esa es la vejez tradicional, no la nueva.
I: Ya no estás para esas cosas.
MOM: Mi bienestar como viejo depende estrictamente de lo que usted desee para mí, por eso que a partir de cierto momento del crecimiento de cualquier institución empieza a haber sanción, porque es incorrecto hacer desaparecer a quien funda, es una regla ética, no moral. No es que sea malo matar, es malo matar a quien está produciendo aquello que me hace pasar por el pensamiento de matar.
I: El deseo del psicoanalista va a producir que el analizante pueda llegar a encarnar algo, pero es el deseo del candidato el único que produce al candidato.
AD: El deseo del analista permite que yo sea psicoanalista en un lugar y paciente en otro.
MOM: Ven que no se metió con nadie, yo estaba por aclarar eso, porque ustedes siempre lo refieren a que hay un otro, sujeto-objeto, hacen esa relación, y el mundo psíquico no tiene nada que ver con eso. Por eso que es más correcta esta respuesta, ser paciente en un lugar y psicoanalista en otro, eso somos nosotros, por eso que algún paciente puede llegar a decir "si usted es ese paciente de psicoanálisis, yo no me analizo con usted" se puede hacer esta frase, pero esta frase está implicando esa teorización que estábamos haciendo, si no no existiría esa frase, pero esa frase existe.
AD: Porque vivimos con ideas, con realidades supuestas por nosotros, donde ya supongo un psicoanalista, supongo un paciente, supongo, tengo ideales de psicoanalista, ideales de paciente.
MOM: Te perdiste una parte de la vejez que por ahí te venía bien.
I: Por algo me la perdí.
AD: No quiere saber nada de eso, ni siquiera del significante. Decíamos que la alienación ya es una operación de constitución del sujeto, decíamos que ata!iía a la producción del sujeto, todavía no era sujeto del deseo...
MOM: Yo quiero hacer un paréntesis y después si está mal escrito lo borran, pero ayer me ensombrecí pensando todos los prejuicios que uno tiene, que yo tengo. No me ensombrecí tanto por los prejuicios míos sino por la multiplicación que de esos defectos de teorización se reproducen en el mundo.
Es decir, me paso todo el tiempo suponiendo a las personas, no todos tienen esa suerte, también es verdad, pero por ejemplo digo: este chico de tantos años, lo que necesita es tal cosa. Lo que pasa es que ayer me di cuenta todo de golpe que nadie necesita nada, que la mediocridad de mi pensamiento necesitaba de la existencia de esos seres pidiéndome algo, que yo tendría que desear otra cosa y que no puedo tomar la decisión, es decir, el deseo es capaz de transformar a un niño alegre en un niño demandante, sólo porque la madre todavía no tiene claramente decidido si además de madre quiere ser una mujer.
AD: Si el niño necesita de ella para completarse, para ser o no.
MOM: Claro, exactamente.
AD: El mito de Aristófanes o el mito de la laminilla. El mito de Aristófanes siempre tiene que ver con ser la mitad del otro, sea quien sea, en el amor, es una idea de amor que genera, pero es una manera de relación que genera, una idea donde uno puede hacer algo por el otro, donde uno puede completar al otro, o el otro puede completar al uno.
MOM: La teoría de la media naranja, que como dice una de las noches, media naranja, medio destino.
AD: Claro pero en realidad, la alienación es la mitad y la separación es ...
I: Aristófanes, ¿era el médico o el cómico?
AD: Cómico, poeta cómico. En realidad sería el mito, en la alienación produce la mitad de un sujeto y la separación la otra mitad, pero en realidad sería ese mito que Lacan supone que aquí está incluida la libido, el mito de la laminilla es el mito de la libido.
MOM: El mito de la laminilla es el mito de la libido y Freud en Más allá del principio de placer de manera magistral, dice: Esta luz, esta luz es la que oscurece, no es que viene una luz a interrumpir la oscuridad o viene una oscuridad, no, es esta oscuridad la que luce.
AD: La claridad oscurece.
MOM: No sé si pueden entender la diferencia magnífica de ese texto, y eso es la libido, si no no podría haber libido, por eso que es un gran descubrimiento. La pulsión de muerte es un gran descubrimiento porque sin pulsión de muerte, la libido no era posible separarla de las otras porquerías que se creía que era la energía y es la pulsión de muerte la que permite que la libido sea como una laminilla.
AD: Es un órgano no un campo de fuerzas.
MOM: Por ejemplo, si yo la pregunto ¿y qué separa esa laminilla?
AD: La libido es el órgano esencial para comprender la naturaleza de la pulsión, si se produce la operación de separación, yo soy sujeto libidinal.
I: A ver, cuenta el mito ¿cómo es?
MOM: Está bien eso de ser sujeto libidinal ¿no? Ya vamos a llegar ahí, el asunto es si uno lo tiene a nivel de los compañeros que ya eso les pasa a todos, cómo usted es atractiva para todos sus compañeros, a sus compañeritas usted les resulta encantador, que no tiene nada que ver con los conceptos de belleza o de salud porque hay cada uno entre nosotros. Tiene que ver con la libido, tiene que ver con la corriente libidinal, con el deseo.
I: Menassa mola.
AD: El mito de la laminilla es una idea de algo mortífero, algo que si no se produce la separación, sería como un órgano que te asfixiaría, sin agujerear.
Imagínense es un mito, una manera de pensar algo, es para pensar otra cuestión, no es para pensar eso que parece pensarse, pero vamos a pensar la libido como órgano, si lo pensamos como órgano esencial para comprender la naturaleza de la pulsión nos permite ver que no es instintual.
MOM: Es interesante porque aquello, la libido, aquello que se genera con la pulsión, es lo único que puede explicar el carácter o la naturaleza de la pulsión.
AD: Claro, sólo si hay libido puedo pensar la pulsión, si no pensaríamos el instinto.
MOM: Aquello que es producido por la pulsión es lo único que da cuenta de la pulsión.
AD: Aquello que está articulado con la pulsión es lo único que da cuenta de la pulsión.
I: Esa oscuridad que luce, Más allá del principio de placer, la pulsión de muerte, ahí se da la producción de la libido como órgano y entonces esta libido tendría que ver con el mito de la laminilla.
AD: El mito de la laminilla lo produce Lacan para pensar la cuestión de la libido, es un artificio para pensar, no nos quedemos en el artificio, no olvidemos qué estamos pensando.
I: Y entonces desde la libido, desde ese órgano, se puede ver la cuestión de esa oscuridad que luce.
AD: Claro, alumbra una luz esta oscuridad que es la libido, una luz sobre la pulsión, nos hace vislumbrar la cuestión de la pulsión que es una cosa imposible de ser pensada.
I: ¿Y qué quiere decir que es como órgano que está la libido en la teoría?
AD: Incluso no solamente como órgano, para pensar que no es algo que aumenta ni disminuye, ni se puede perder ni se puede ganar, y además este órgano es irreal, y lo irreal no es lo imaginario, porque uno dice: es irreal y puede asociarlo a imaginario, primer matiz, no es del orden de lo imaginario. Se define por articularse con lo real, pero ser irreal no impide a un órgano encarnarse (en el cuerpo se encarna la libido), sitúa en él al sujeto, la libido sitúa en el cuerpo al sujeto, además tiene función erógena.
MOM: Son las paradojas que plantean estas ciencias paradojales, que nos vamos a encontrar doscientas mil veces, es decir, que el sujeto tiene algo del lenguaje que lo sobredetermina, no cabe ninguna duda, pero también sabemos que sin sujeto hablante no hay lenguaje, es decir, sin pulsión de muerte, sin el concepto pulsión de muerte, no habría libido, lo que pasa es que ahora, es esa libido, órgano irreal que puede encarnarse, la que muestra una claridad sobre el concepto pulsión de muerte. ¿Cómo puede ser que aquello que creo sea lo que fundamenta mi creatividad? ¿Cómo es si no? Pareció raro pero es así, aquello que creo es lo que determina, lo que da poder a mi creatividad, no es que mi creatividad tenga algún poder fuera de lo que creo, fuera de lo que produzco.
AD: Es la libido es la pulsión la que produce el sujeto, no el lenguaje, el lenguaje producía un sujeto del lenguaje, eso no es un sujeto hablante, sólo es sujeto hablante cuando es sujeto pulsional, libidinal, si no hay libido no estoy hablando de psicoanálisis, si no hay sujeto pulsional no estoy hablando de psicoanálisis, decir sujeto del lenguaje no es suficiente.
MOM: El planteamiento de que la transferencia puede o no puede, lo que pasa es que cuando no hay transferencia, es que no hay sujeto.
AD: No hay sujeto.
MOM: Así hay que leerlo.
AD: Hay sujeto del lenguaje pero no sujeto del deseo, sujeto de la pulsión.
MOM: Si no hay transferencia no hay sujeto y que el sujeto es un sujeto de la ciencia, es tal verdad que hasta que no lo preparo como tal, no lo puedo interpretar, es tal que un sujeto es un sujeto de la ciencia, que no hay ningún sujeto que se precie de tal, que ande caminando por la calle, que coincida con el sujeto al cual se le puede hacer una interpretación. Por lo tanto, el sujeto al cual voy a interpretar, es un sujeto que tengo que construir.
I: Todavía no está construido un sujeto que se pueda psicoanalizar.
MOM: ¿Cómo dijo? Me parece que transformó levemente lo que yo dije, ¿dijo nunca o todavía? Yo creo que hay muchos sujetos que se psicoanalizan.
I: Porque eso también es paradojal.
MOM: Yo tengo varios sujetos en psicoanálisis, pero digo que es una tarea, que nadie viene de la calle siendo paciente, siendo sujeto.
AD: Hay que producirlo.
I: Es paradojal porque hasta que no sea eso no se puede psicoanalizar, no se lo puede interpretar, pero si no lo he interpretado tampoco llega a eso.
MOM: Es que no lo interpreto, no son interpretaciones, hay que discriminar entre lo que yo hago con el paciente mientras no lo puedo interpretar y la interpretación, son dos cosas diferentes, el paciente se cura, son intervenciones, le digo que no varias veces, aunque él no se dé cuenta, le digo que no cuando le impongo un horario, le digo que no aunque a mí no me interese que llegue tarde, yo ya miré el reloj.
AD: Lo introduzco en un determinado discurso, con mi decir.
MOM: Lo voy introduciendo en el campo de la ley y en el campo de la ley desea, lo puedo interpretar, porque antes sólo goza, lo interesante es que eso del goce y del deseo, es correcto, hay gente que no tiene cierre del inconsciente.
AD: No es ni sujeto dividido.
MOM: Que el cierre del inconsciente, hacerlo sujeto dividido, eso lo hace el psicoanálisis cuando lo hace pasar una vez del goce al deseo.
AD: Lo hace alienarse en los significantes del psicoanálisis con esas indicaciones que no son pronunciadas sino en el recordar un horario, decirle hasta la próxima.
MOM: En el sencillo hablar, le escucho, tiene imperfecciones y yo no se las señalo, me habla de sus perversidades y lo escucho atentamente.
AD: Hay un silencio en el psicoanalista que no es conmovido por la asociación del paciente, que no le lleva a una imaginería, a tener un discurso interior, al psicoanalista no le hace iniciar secuencias las secuencias del paciente.
MOM: Es una partida de ajedrez a largo alcance, porque toda esa chacharrería que le pasa al paciente cuando nos encontramos, no son jugadas, son prolegómenos a las jugadas, son consultas con los asesores, con los asesores que también el psicoanalista le sirve de asesor, y los amigos y él y su conciencia, y la noche y los sueños, y qué sé yo, hasta que él decide una jugada, lo que pasa es que así como yo sabía que esos eran los prolegómenos a la jugada, ahora tengo que saber cuál es la jugada, porque cuando él hace la jugada yo hablo. Si hablo antes interrumpo que él decida cuál tiene que ser su jugada.
AD: Estaba pensando que se lo hace sujeto de los significantes y después cuando hace una jugada es que hace una separación de los significantes para someterse a ser sujeto del deseo, de su vacilación, de su lapsus, de su sueño.
I: Previamente está la transferencia porque la transferencia está más allá de la red de significantes, de la cadena significante.
AD: Claro, la transferencia es la puesta en acto de la realidad sexual, o libidinal, pulsional.
MOM: Del inconsciente.
AD: Hacerlo sujeto del inconsciente, sujeto del deseo, antes, en los prolegómenos, es hacerlo sujeto de los significantes, no de los significados, que en general uno viene sujeto de significados, sujeto de ideas, de prejuicios, en cambio ahí se anima a usar los significantes como significantes, adquiere una libertad en el lenguaje, gana una libertad, la libertad de hablar. Falta la libertad de ser del deseo.
MOM: Todo lo que aprendimos hasta ahora, teoría del significante, eso no es el inconsciente, eso no es el sujeto, sujeto es aquello de un significante para otro significante pero todavía no es un sujeto, todavía no está sexuado, todavía no está muerto, todavía no hay castración. Teoría del significante, ahora teoría del significante psicoanalítica, para que la teoría significante sea una teoría psicoanalítica, el hombre tiene que desear, el sujeto tiene que desear, el sujeto, tiene que librarse de la condena significante y desear.
I: ¿El melancólico no puede separarse, no puede sustituir por no poder separarse?
MOM: Todo problema en las sustituciones de las cosas que pierdo tiene que ver con la experiencia de separación, sí.
AD: Pero es como si hubiera vuelto atrás, se hubiera separado y ahora hubiera vuelto a la unión.
I: Separación hay siempre, porque si no no hablaría.
MOM: Y después, es según el nivel de pensamiento, porque yo recuerdo una de las conferencias de Cali donde yo decía " es psicótico el que confunde la cosa con la palabra, lo bello con lo bueno, y lo bueno con lo divino". En el ejemplo pongo que es tan psicótico el psicótico que está en el hospicio por confundir la cosa y la palabra, como el filósofo y como el religioso que andan por la calle pero que son igualmente psicóticos porque confunden lo bello con lo bueno y lo bueno con lo divino.
AD: La pulsión es aquello que sale del cuerpo y vuelve al cuerpo, emana del sujeto y regresa al sujeto, pero hay que diferenciarla primero de la perversión que es un sujeto que integra su función de sujeto a su existencia de deseo, es decir, la pulsión tiene tendencia, dirección y fin separados, diferentes, tiene cuatro elementos, empuje, meta, objeto y fin, el perverso es aquél que como sujeto, entrega su función de sujeto a ser objeto de la pulsión, eso no es pulsión, la posición perversa hay que diferenciarla de la pulsión, primero. Luego es muy diferente la pulsión a la cuestión de la ambivalencia, eso también se puede confundir, la ambivalencia, algo característico de cada sujeto que hace que el objeto pase del campo del odio al del amor, o viceversa, que es una condición de todo sujeto pero que puede estar uno enfermo en la ambivalencia, por ejemplo, puede ser muy intensa la variación de amor y odio hacia el mismo objeto, neurótico, puede ser muy consciente, tanto el amor como el odio. No tienen que ser conscientes ni el odio ni el amor, tienen que ser inconscientes, si son muy conscientes hay enfermedad neurótica. Si están separados, si odio mucho a una persona y amo mucho a otra, soy psicótico, hay enfermedades de la ambivalencia, no que se pueda terminar con la ambivalencia, la ambivalencia existe, pero no es la pulsión.
MOM: Psicótico quiere decir "ni cristiano filosóficamente".
AD: Lo transforma en bivalencia.
MOM: Porque el amor a Dios, el amor a Jesús es algo que yo tengo que tener también hacia el prójimo, con lo cual estoy condenado a no poder tener una relación y despreciar el resto, cosa a la que parece que el neurótico no estuviera condenado, entonces el neurótico a veces es peor que un cristiano.
AD: Sólo tiene relación con el Otro, no con el otro imaginario, con el otro semejante, amor al prójimo sería con el otro semejante y amor a Dios con el Otro.
MOM: No puedo en aras del amor a Dios exterminar a la humanidad, eso se sale de lo que me está permitido, en cambio el neurótico es capaz de eliminar a su rival, a ver si pueden entender lo que digo, en la teoría...
AD: En pro de la teoría dice, también puede ser.
MOM: Pero no entendí la diferencia.
AD: Digo que un neurótico es capaz de eliminar a un rival en pro de Dios, pero estaba pensando que también un empecinado teórico puede eliminar a alguien en pro de la teoría, como si hubiera una verdad dogmática.
MOM: Es decir que la diferencia entre ustedes y yo, es que yo me avergüenzo, yo recién cuando les dije "no entiendo" yo me avergüenzo, no es que no me pase.
AD: Pero pasas el demonio del pudor.
MOM: Yo sí.
AD: No quedas sometido al demonio de la vergüenza o del pudor, lo hago existir, me avergüenzo pero lo digo, "no entiendo".
MOM: Pero me avergüenzo, cuando le tengo que decir a un paciente que no lo escucho, me equivoco, y le digo algo con respecto a que no lo escucho, a veces surte efecto, pero me da una vergüenza, me digo, mira cómo volví a caer, cuando yo este concepto lo transmito hace más de veinte años y vuelvo a caer.
AD: Freud siempre caía en decirle ¿está usted dormido?
MOM: Claro, se ponía como loco... También es cierto que acorto el tiempo de prueba, también es una prueba que el paciente nos hace y si uno se declara vencido retoma la asociación, está esperando a ver quién aguanta más y yo a los cinco minutos estoy podrido, evidentemente he cometido un pecado mortal pero ese pecado mortal hace que retome la asociación.
AD: Es que identificarse con la teoría, hacer todo como la teoría indica que tienes que hacer y no hacer todo lo que la teoría indica que no tienes que hacer, es un delirante ese, esto es para pensar lo que uno espontáneamente tiene que hacer cuando trabaja, no que ahora tengo que llevar los límites de la teoría a mi consulta.
MOM: Cuando se desvanece el conocimiento y se les hace débil es porque están dudando de vuestro psicoanálisis, porque si ustedes piensan lo que acaba de decir la profesora, agarrados a su psicoanálisis es una cosa sencilla, suave. Pero claro si escucho la frase dudando de mi psicoanálisis, pensando que lo voy a terminar, que lo voy a abandonar, entonces la frase es como una frase casi delirante. ¿Hay alguno que quisiera recordar la frase? Que lo intente, porque es que el hecho de que no se pueda, no se deba y no se quiera, no quiere decir que no esté permitido.
AD: Que no se haga.
MOM: Hay muy pocas cosas que no están permitidas en psicoanálisis; no pagar no está permitido, no prohibido, no está permitido, porque cuando usted deja de pagar, se acabó el psicoanálisis, entonces no puede estar permitido. No puede estar prohibido, insultar al psicoanalista está prohibido, pero no es que no esté permitido, usted puede insultarlo y continúa su psicoanálisis.
AD: Porque eso lo decide quién que es insulto.
MOM: Hay cosas que están prohibidas, está prohibido que usted no deje de venir, pero si usted no viene algunos días y me paga a fin de mes no tengo por qué reprocharle su falta, hay cosas que usted puede incumplir, quiere hablar, no quiere hablar, bueno se le puede disculpar que no hable.
AD: La única contraindicación es no pagar porque ahí no se sabría quién habla y a quién se dirige, en el sentido de qué significante lo representa, el paciente es un significante que representa a un sujeto para otro significante, si no pago ya no sé qué significante lo representa, no sé si es un paciente o qué es, no sé quién es, es una confusión, por eso es la única contraindicación.
Ya tener un ideal de lo que es el psicoanálisis perturba analizarse, uno tiene que hacer lo que se le va ocurriendo, si uno va diciendo, tengo que hacer esto y no tengo que hacer lo otro, ya soy un amanerado, un paciente amanerado, que uno tiene épocas amaneradas, yo tengo épocas.
MOM: Bueno en esos famosos estados del bienestar que olimos, estos últimos 30 años olimos como algún estado de bienestar. En Suecia un poquito, en Italia en un momento, y tienen que ver con el dinero. No hay ningún estado de bienestar que se pueda conseguir, y a a la altura de los sistemas en los cuales vivimos porque ahora ¿quieren cambiar el sistema? El sistema no se puede cambiar no ven que está en todos los diarios escrito, entonces en el sistema en que estoy viviendo, dinero y además es un dinero que tiene que producirse permanentemente, porque es el dinero y su circulación, está todo pautado, yo digo la entereza que tienen algunos de ustedes a resistirse a lo que está programado con tanta fortaleza.
AD: No me puedo revelar con los significantes circulantes, dinero y circulación, puedo hacer un valor de uso diferente.
MOM: El que gana 150.000 pesetas por mes no es que sea pobre por las ciento cincuenta mil, porque yo conozco personas que con ciento cincuenta mil viven como reyes. Es porque hace circular ciento cincuenta mil, no porque tenga o no tenga, le alcance para la comida o no, no es pobre por eso, es pobre porque no puede poner en circulación.
AD: Puede tener un millón y no usarlo según su deseo, sino según manda su vecino o su amigo o mi padre o mi ciudad, pero si es según mi deseo, ahí soy rico, tengo ciento cincuenta mil, de la otra forma no tengo nada.
I: Haces otra cosa, haces lo que está establecido, comprarte no sé qué, haces eso.
AD: Sí, puedo comprarme no sé qué, puede ser del orden de lo establecido. Revolucionar eso, yo me dedico a revolucionar eso.
MOM: Con la muerte se entiende, todos nos vamos a morir, todos, tú también, hasta los vascos, todos.
I: ¿Hay un vasco aquí?
I: Todos somos vascos.
MOM: Después está la brigada catalana.
AD: Con la muerte se entiende, todos nos vamos a morir decías.
MOM: Todos nos vamos a morir, evidentemente todos vamos a tener la obligación de reflexionar de una u otra manera, consciente o inconscientemente o de ambas maneras, en que esto puede traer la muerte, esto me puede traer la vida. No hay manera de salvarse de eso por la condición de mortal, lo podemos hacer inconsciente, lo podemos negar. Entonces a mi entender, ¿cómo me muero peor? Me muero peor a medida que me distancio de esas preguntas, a medida que me distancio de la sobredeterminación de ser mortal, por ser mortal tengo permanentemente que estar preocupado por la puntuación, hasta dónde puedo amar a esta mujer, no es que eso es una fobia, hasta dónde puedo entregarme con este amigo, hasta dónde le permito al señor que converse, hasta dónde, toda esa puntuación es aceptar que me voy a morir, entonces claro para mí, vive más tiempo el que..., eso es una fanfarronada, porque yo tengo que dejar de decir que se vive más tiempo, digo que para mí es así.
AD: El tiempo de vida es diferente pongamos.
MOM: Que ese es el procesamiento de la pulsión de muerte, esa es la pulsión de muerte. Yo he aceptado en mi pensamiento, porque en mi vida, si mi vida es la vida de un animal, cómo voy a aceptar en mi vida la pulsión de muerte, la pulsión de muerte la acepto en mi pensamiento, y ¿cómo demuestro que acepté? Bueno, pensando...
AD: En la manera de vivir.
MOM: En la transmisión que decíamos a la mañana tempranito, en la manera de vivir, no voy a buscar en la vida la pulsión de muerte, y la vida no es otra cosa que el producto de un pensamiento ¿qué es la vida? La vida es producto de un pensamiento, según cómo piense voy a parar a un lado o voy a parar al otro, porque si no creo que la vida me fue llevando al pensamiento que tengo y está todo el mundo queriendo vivir como Menassa que es imposible. El pensamiento me fue produciendo como este sujeto que soy, entonces, la pregunta que me tengo que hacer es ¿qué relación tengo con el pensamiento? ¿Tengo la relación que este hombre dice que tiene con el pensamiento, que el pensamiento forja su existencia?
AD: Tengo que cambiar de pensamiento entonces, no modificar mi comportamiento vital, tengo que cambiar mi manera de pensar. A veces uno quiere rectificar la forma de vivir, la consecuencia de un pensamiento que a mí me sostiene y si no le cambio no hay manera de cambiar...
I: La circulación del dinero es una manera de puntuar.
MOM: Total, cómo lo reparto el dinero, yo le leo toda la puntuación, cómo lo reparto, a quién se lo doy, que el psicoanálisis, que esto, que aquello, son todo puntuaciones, y ¿qué puntuaciones? ¿punto y coma, estás recitando un verso? No, puntuaciones quiere decir, claves en su manera de manejar el dinero de lo que usted piensa del dinero, del amor, del deseo, porque acuérdense que es equivalente simbólico, es decir, tiene que ver con el dinero, todo lo que tiene que ver con el deseo inconsciente y es equivalente general, tiene que ver con el dinero todo lo que se puede conseguir a nivel social.
I: Permite circular también al pensamiento. Si el dinero es equivalente general y permite puntuar, va a permitir que también circule el pensamiento.
MOM: Sí, sí, también se puede comprar el pensamiento, el dinero lo puede comprar todo, no sólo dinero, puede comprar pensamiento ¿qué otra cosa están ustedes haciendo en este momento?
AD: Saber, se compra saber también, que eso nos permite pensar también la libido, hay una distribución de la libido que no tiene sentido determinado, por ejemplo, cuando hay una enfermedad orgánica se produce una redistribución de la libido, donde comanda el órgano herido por ejemplo, la melancolía dice Freud en Más allá del principio de placer, conlleva una redistribución de la libido que impone tal exigencia al sujeto que a veces enferma orgánicamente para salvarse de esa redistribución libidinal. Me hace pensar que si el dinero es pulsional tiene una determinada distribución según manda la circulación general del dinero, como equivalente general, pero si hay una tendencia a querer que el dinero sea de una manera, que sea un equivalente simbólico, si el dinero es caca, niño, regalo, ya me impone una redistribución.
MOM: Ahí están los suicidios económicos en la bolsa, los fracasos económicos en el casino, los fracasos económicos en la vida.
AD: Claro, hay una ruina, se redistribuye, deja de ser dinero, como la otra deja de ser libido al hacer una redistribución, no es que deje de ser dinero o libido, pero ya hay una distribución libidinal o del dinero, daño.
MOM: Produce en los dos casos daño corporal, en los dos casos la nueva distribución libidinal, produce daño corporal, en un caso, en el cuerpo de la carne y en el otro caso, en el cuerpo del dinero.
AD: Social o del dinero.
I: Claro porque además la identificación melancólica en realidad también es una negativa a que se redistribuya la situación sustituyendo el objeto perdido.
AD: Claro y hay una nueva redistribución con la idea de recuperar el objeto.
I: De sostenerlo muerto.
AD: De sostenerlo, de no aceptar lo perdido sino sostenerlo.
MOM: No, yo me estaba riendo porque una vez yo rechacé un regalo cuando era joven, un poco más joven que ustedes, cuando era joven, rechacé un regalo grande porque tenía que administrarlo yo, me querían educar, entonces me regalaban unos pozos de petróleo y yo tenía que administrarlos, porque esa era la educación que me querían dar...
AD: Había una exigencia casi como la melancólica en el sujeto, le impondría una distribución nueva de su vida libidinal, que tal exigencia igual le llevaba a la destrucción.
MOM: Hacía mucho que no lo contaba, y sigo sin arrepentirme, qué empecinamiento, qué terquedad.
AD: Pero esa es la pulsión de muerte que te indica hasta dónde entregar en el amor o en la vida, hasta dónde entregarse, qué es lo que no puede uno entregar, hay algo a lo que uno no puede renunciar y si renuncia a ello deja de ser sujeto, deja de ser sujeto hablante, deja de ser humano, pasa a ser un esclavo, cualquier cosa que el otro le exija.
MOM: Detrás del discurso de Amelia Díez, que yo a veces tengo como una cuestión que ustedes notarán, hay una pelea, pero a mí me pasan dos cosas, es decir, no estoy hablando de cada cosa que dice o de la precisión de los conceptos, estoy hablando del tono, hay un tono como que si no te psicoanalizas perdiste como en la guerra de Argel, que fue terrible cómo se perdió en la guerra de Argel, entonces yo frente a ese tono tengo dos sensaciones, tengo la sensación de que es muy fuerte porque es como un pronunciamiento del discurso psicoanalítico para los psicoanalistas que se extiende como "dogma" porque aquello que es ley estudiantil, si pasa a la realidad es dogma, una cosa es que sea ley estudiantil y otra cosa es que sea dogma, pero por otro lado me digo, bueno, pero esto es un tono de una Escuela de Psicoanálisis donde la gente viene a hacerse con el instrumento psicoanalítico, para esa gente está claro que todo pasa por su psicoanálisis.
¿Entendieron hasta aquí? Entonces ahora viene ¿por qué me tengo que preocupar yo si algo que es ético para nosotros pueda no serlo para la población en general?
AD: Claro, este sometimiento a los significantes que estamos trabajando hoy, esta cosa como si fuera lo único verdadero, este afán que pongo a veces y esto es y para siempre...
MOM: Es interesante, pones afán en varios puntos, pero se reducen al uno sólo "psicoanálisis o muerte", entonces yo digo ¿Podemos llevar eso a lo social?
AD: Para nosotros tiene que ser así.
MOM: Pero digo y a mí qué me importa si alguno de ustedes quiere llevar eso a lo social, a mí lo que me importa es que esto es ético en una Escuela de Psicoanálisis, es absolutamente ético que la gente esté preocupada realmente por su psicoanálisis y por su final, porque Lacan llega a decir, que el único fantasma de un psicoanalista en tratamiento psicoanalítico es el fin de su análisis, el "fin de análisis" no el fin de su análisis.
AD: Como fantasma, (S <> a).
I: Nos escuchan centenares de personas, es un hecho social, no somos treinta personas reunidas hablando de psicoanálisis, porque cada uno de nosotros atiende no sé cuántos pacientes en las consultas y tenemos nuestros amigos, familiares, con nuestra presencia, con nuestro análisis estamos haciendo también en lo social también "psicoanálisis o muerte ".
MOM: Ustedes tienen que entender que es algo en lo cual yo no me quiero comprometer del todo, yo no digo que usted no lo haga, yo no digo que ella no lo haga, yo cuando discuto con ella no lo digo para que ella no lo haga, lo digo para que ella sepa que yo tengo como un pudor ahí.
AD: Pero somos tocados por esta cuestión, ahora tenemos que ir a lo social y dejar que eso que nos ha tocado a nosotros, toque a lo social, pero si yo quiero reproducir esto allí, ya ni me dejo tocar, ni toco lo social.
I: Repetir lo ya hecho.
I: Y fuera de contexto.
AD: Yo tengo que analizarme y mostrar que me analizo, no decir a la gente que se analice, eso dice, es el verdadero decir que se analicen ¿y tú como consigues eso? Yo me analizo.
MOM: Ustedes me tienen que dejar hacer viejo sin necesidad que yo envejezca porque con eso de que ustedes están esperando a que yo sea viejo, a cuando envejezca, ya hay varios de ustedes que han envejecido más que yo, que dentro de dos o tres años los empiezo a presentar como a mis hermanos mayores. Entonces ustedes me tienen que decretar viejo sin necesidad de que envejezca nadie, ¿y viejo qué quiere decir? Viejo quiere decir que yo me tengo que ocupar de ciertas cosas viejas que ustedes no tienen por qué ocuparse. Claro, que yo esté preocupado por ver si es efectivo o no es efectivo o si es un bien social o no es un bien social, en eso yo puedo estar preocupado, pero si para ustedes no es un bien social están fritos como una patata frita a punto de ser comidos por cualquiera que pase por la calle.
I: Pero en realidad si uno lo repite de cualquier manera en cualquier lugar, es algo que no entendió.
MOM: Es algo que no entendió.
I: Y está necesitando oírselo una vez y otra vez.
MOM: ¿Por qué? Porque un buen psicoanalista no solamente tiene que decir lo preciso sino que lo tiene que decir a tiempo.
I: A mí me pareció lo de C. que sería que tú, en esta cosa que se plantea aquí, vas a lo social y eso va a estar en tu estar ahí en lo social pero no de la misma manera que aquí.
AD: Sí, o cuando repetimos las palabras de Menassa, cuando esa es una manera de hablarnos a nosotros.
MOM: En lo social yo cometí todos los errores, yo me acuerdo era un impetuoso, pero voy a decir por qué he cambiado. Entonces acudía la gente y le daba una trompada y le decía te tienes que psicoanalizar, y de alguna manera empezaba a psicoanalizarse porque si no hablaba contigo de la trompada que le había dado iba a hablar con otro y de alguna manera empezaba su psicoanálisis, pero resulta que ahora lo que produce más efecto social es declararse psicoanalista, es lo único que hay que hacer, no hay que convencer a nadie, hay que enterarlo de que uno se designa como psicoanalista, está bien, esto que estoy diciendo después trae un montón de cuestiones en la Escuela, pero eso es otro problema.
AD: Ahora es más eficaz la otra posición, poner en circulación la palabra psicoanalista que decirle psicoanalízate.
MOM: Produce más efecto poner en circulación la palabra psicoanalista, porque yo voy a decir qué pasa con los procesamientos simbólicos a veces.
El Grupo Cero ha procesado simbólicamente de tal manera la realidad, sin ocuparse de otras cosas, que todo el mundo se está preguntando ¿dónde están los psicoanalistas del Grupo Cero? Por eso que ahora produce mucho efecto el presentarse como psicoanalista, mucho efecto. Ha fracasado algo de la praxis porque hay varias maneras de pensar; o la praxis fue este procesamiento, toda una especie de reconversión de diferentes posiciones ideológicas que teníamos frente al mundo, eso es la praxis.
AD: Porque primero hay que alienarse a todas las posiciones y luego separarse de todas para tener la propia.
MOM: Estuvimos transformándonos nosotros, ese es mi entender.
I: ¿Eso se puede pactar o eso le pasa a cada uno?
MOM: No te entiendo lo que dices por pactar, porque es sólo pactando que lo concibo, por eso no entendí lo que querías decir.
I: Sí, yo antes iba y era así y decía así y ahora no digo más, ahora digo soy psicoanalista y eso es lo que hace...
MOM: Esa incredulidad señala que el primer paso es ese. Ejemplo, yo te lo pongo con el banco, yo era un joven y tenía siempre números rojos, entonces fui y le pedí un crédito al banquero y el banquero me dijo: si ya le estoy dando crédito hace doce meses. Para mí fue una enseñanza brutal, bueno seis meses que no tenía números rojos y le fui a pedir un crédito y me dio el crédito, pero no porque yo tuviera el dinero, porque yo había aprendido, me había educado, entonces frente a tu pregunta te diría que dejar de decir todas las tonterías que digo y decir "soy psicoanalista", cambiaría la situación. Sólo eso cambiaría la situación.
AD: Lo que pasa es que eso le pasó al doctor Menassa, ahora no podemos hacer nosotros eso como si nos hubiera pasado el proceso que le pasó al doctor Menassa, igual cada uno está en un tiempo donde primero tiene que ir diciendo psicoanalízate.
I: Bueno, pero también puedo pactar en el sentido de que sea hacia ahí hacia donde tiendo, que lo pueda hacer o no lo pueda hacer...
AD : No digo no poder hacerlo, digo que es distinto hacerlo cuando te toca hacerlo y es verdadero, que cuando, pero a ver, a ver...
I: Si se puede pactar me parece que dice, si se puede pactar hacerlo aunque no sea el momento ...
I: No.
MOM: Son diferentes conversaciones, a ver si pueden entender, yo los trato como si ustedes fueran grandes, el que no comprenda que pida más sesiones de análisis. Por ejemplo, ella es B., usted es S. , ella es A.D. vamos a parar acá, y yo soy Menassa. Somos esas representaciones, entonces ustedes tienen que entender que en la misma frase, en la misma frase están ocurriendo tres relaciones diferentes, entonces, no es que tú no le digas lo que le dices, o que usted no le pregunte lo que le pregunta, pero ustedes también tienen que dejar desarrollar la tercera conversación, son tres relaciones distintas. Se están planteando tres mundos diferentes, ¿no sé si entienden lo que digo? Es correcto lo que ella dice pero a mí me interesaría, yo tengo un interés otro que sería, a ver cómo ella está preocupada por lo que ha dicho exactamente, a ver por qué, entonces tengo que ver cómo es que ella se define, corrigiendo su propia frase para decirla exactamente, ven que para mí no tiene definición el personaje, en cambio para ti tenía definición, porque es otra conversación, donde tú teóricamente tienes razón, ha pasado eso.
AD: Yo dije mi pensamiento, lo que me produjo la frase del doctor Menassa, no lo que ella estaba hablando.
MOM: Exactamente, pero se dan cuenta del asunto de las tres relaciones, bueno que en realidad son cuarenta ¿quién es el coordinador? bueno, el que tolera más relaciones simultáneas.
I: Porque a mí, por ejemplo, me pasa a veces que en el afán de decirlo exactamente como lo oí o como lo hablamos aquí, después voy a la realidad y no puedo hablar con gente con la que tengo que hablar, entonces, yo puedo encasillarme y decir "es que el otro no me entiende", que es la primera reacción.
MOM: Porque el pacto no es en lo que decimos, ya que tú hablaste de pacto, el pacto se refiere a otra cosa, el pacto es por ejemplo, ya sé que ahora me van a mirar con mala cara, las cuarenta de Las 2001 Noches, las cincuenta de cuota, entonces, todo el resto son diferencias formales.
I: Ya, pero son importantes ¿no?
MOM: No.
I: ¿No?
MOM: Son importantes en la medida en que no se esté respetando el pacto, entonces sí, pero si no, no, porque que son diferencias formales no quiere decir que entre las diferencias formales existe la posibilidad de la negación, la forclusión de la pulsión de muerte en el discurso, no, eso no existe, pero existen los tonos, las puntuaciones diferentes, la personalidad de cada uno. Lo que pasa que todo esto se ve en los resultados.
I: Claro que se ve en los resultados, si yo me encasillo levanto una fobia en vez de conseguir que me escuchen, por ejemplo.
MOM: Exactamente.
AD: Y te llaman sometida y te dicen: tú pareces de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, eso te dicen todos.
I: Levanto lo contrario de lo que voy a buscar, o sea levanto una posición incómoda para mí.
AD: Tienes que ser ahí espontánea, escribes de nuevo la página en blanco, estás con esa persona que estás y hablas.
MOM: Pero ya está, ya dijiste esas dos frases, dos frases de más.
AD: No, yo estaba pensando.
MOM: No, tienes que mirar para el techo, porque si sigues mirando al otro que ya está.
AD: Me permitió hablar, le hago creer que yo hablo para él.
MOM: Ya dijo, pago una canica para ganarme diez canicas, ya está, ya pagó una canica para ganarse las diez canicas, ya está, estoy mostrando eso.
AD: Tengo que despegarme del lugar que me permite pensar.
MOM: Ella siguió pensando, porque es cierto, pensamiento teórico, pero hay que tener cuidado con el procesamiento simbólico de la realidad porque hay neurosis obsesiva.
AD: Claro.
MOM: Aunque se procese bien, sí señor.
I: Cuando se dice "ir a la realidad, ir a lo social", ¿qué quiere decir, que estamos fuera de la realidad?
MOM: En el discurso de hoy si no estás en psicoanálisis, que es lo que hay que definir, no estás en lo social, si no estás en psicoanálisis no hay social, que lo psíquico no es individual, lo psíquico es social, eso estamos diciendo, que si no no hay psíquico.
I: Que lo social también implica concepto.
AD: Claro, voy a una realidad ya supuesta o ya hecha.
I: O sea, el contexto no lo veo, llevo el contexto puesto, no estoy integrada en lo social, si voy con mi contexto, y no entro en una conversación incluyéndome en el otro contexto, estoy en cualquier lugar, no estoy en lo social.
MOM: Porque es interesante, porque ustedes ven inteligencia donde hay sometimiento, porque ella dijo no sé qué cosa y yo la escuché, porque no opongo resistencias a ese ser, por eso que es sujeción, lo que ustedes entienden por inteligencia, perdón porque le termino contestando a él que está pensando, es sujeción, para emplear una palabra del amor que a ustedes les gusta, es entrega. Esto que es así en el campo estricto del deseo inconsciente, después pasado a la realidad no es tan malo, tengo automóvil como alguno de ustedes, voy, camino por la calle, uso camisa con corbata, camisa sin corbata, trajes largos, trajes blancos, trajes negros, que en la realidad, esa famosa realidad que ustedes dicen poseer, no sé si yo no la paso mejor que ustedes, exagerando. Que sí, que vamos a terminar, que puede ser que el fanático sea yo, que yo pienso que una persona sana es aquella que conociendo la realidad la transforma, ¿con qué? Con pulsión, con deseo, con pulsión, y que eso es una persona sana, y que el resto es gente enferma, gente impotente, gente insegura.
AD: Además sin pulsión no se puede transformar.
MOM: Gente fuerte porque conozco cada fuerte. Es un descubrimiento que es como una isla, pero si no llego a la isla no me como la fruta que tiene ese gusto dulzón, tengo que llegar a la isla, eso es un territorio, tengo que llegar al territorio para beneficiarme de lo que en el territorio hay.
AD: Que tengo que someterme a los significantes del psicoanálisis para producir una nueva realidad, si no estoy fuera del campo.