CONFERENCIA SEMANAL
IDENTIFICACIÓN EN PSICOANÁLISIS
Capítulo IX (5)
La topología no es teoría pero da cuenta de que hay cortes del discurso que modifican la estructura.
¿Cómo incide esta secundariedad sobre lo primigenio? No es cuestión de sabiduría, el inconsciente es un hecho en tanto encuentra su soporte en el discurso mismo que lo establece y si los psicoanalistas son capaces de desechar su carga, es por alejar de sí la promesa de desecho que allí los llama, y ello en la medida en que su voz haya tenido un efecto.
El corte en la esfera es ruptura de superficie, en cambio en topología es línea sin puntos.
La topología enseña el vínculo necesario que establece el corte en el número de vueltas requeridas para que se obtenga una modificación de la estructura o de la aesfera, único acceso concebible a lo real y concebible de lo imposible.
La ex-sistencia es decir y se prueba por quedar el sujeto a merced de su dicho si se repite, o sea: como banda de Moebius, encontrar por allí, su fading (desvanecimiento).
Punto nodal, vuelta con que se hace el agujero.
El toro no tiene agujero central o circular, más que para quien lo mira como objeto, no para quien es su sujeto.
Un corte que no implica ningún agujero, pero que lo obliga a un número preciso de vueltas a decir para que el otro se haga banda de Moebius. Sólo se hace si hay demanda.
El objeto "a" por caer del agujero de la banda se proyecta aprés-coup en el agujero central del toro, en torno a lo cual el transfinito impar de la demanda se resuelve en la doble vuelta de la interpretación.
El analizante sólo termina si hace del objeto "a" el representante de la representación de su analista. Quedando lo estable del aplastamiento del falo:
* ...No se puede hablar de sexo. Por excluir lo que el lenguaje entraña de imposible, a saber, la relación sexual, de lo que resulta para el diálogo en el seno de cada sexo algún inconveniente.
*... que nada cabría decirse "seriamente" sino tomando sentido de lo cómico, al cual no hay sublime que no le haga reverencia, aún el sublime Dante.
* ...que el insulto sigue siendo fantasma, es decir, no llega a lo real sino perdiendo toda significación.
Con todo esto sabrá hacerse una conducta. Más de una, en tanto las hay a montones. Esto conviene a las tres dichomansiones de lo imposible: tal como se despliegan en el sexo, en el sentido y en la significación.
Lo bello se situará entre-dos-muertes y la verdad en el medio -decir.
En cuanto al dicho del analizante sólo tiene efectos de estructura cuando la interpretación lo haga paraser.
El lenguaje es condición del inconsciente, está estructurado como un lenguaje, no por un lenguaje.
La condensación y el desplazamiento anteceden al efecto de sentido de la metáfora y la metonimia.
El inconsciente escapa a la lingüística, porque como ciencia nada tiene que hacer con el para ser.
El psicoanálisis sólo accede a él por la entrada en juego de Otra dichomansión, el objeto con que se (a)nima el corte: el objeto "a".
El analista esto lo paga con tener que representar la caída de un discurso, es decir, después de haber permitido al sentido abrazarse en torno a la caída a que se aboca.
El decir del analista realiza lo apofántico, que se distingue de la proposición.
El inconsciente por estar estructurado como un lenguaje, esto es la lengua que habita, está sujeto al equívoco con que cada una se distingue. Una lengua entre otras no es sino la integral de los equívocos que de su historia persisten en ella. El lenguaje no hace allí efecto más que de estructura con que se motiva lo real. Todo lo que de él parece comunicación es siempre sueño, lapsus, chiste, es decir nada parecido a un lenguaje animal, donde no hay lugar para el equívoco.