Director

Miguel Oscar Menassa

ENSEÑANZA DEL PSICOANÁLISIS

 

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CONFERENCIA SEMANAL

IDENTIFICACIÓN EN PSICOANÁLISIS

Capítulo II (2)


El sujeto se localiza en el lenguaje instituido antes que el sujeto se identifique allí como aquel que habla. Antes que la frase tenga ese yo (je) donde el sujeto se plantea como el schifter, hay un sujeto de la frase. El sujeto está primero en ese punto, raíz del acontecimiento donde él se dice, no que el sujeto sea éste o aquél, sino que hay algo. Llueve, tal es la frase fundamental. En el lenguaje está la raíz de eso: hay acontecimientos. Es en un tiempo segundo que el sujeto se identifica allí como aquel que habla.

Hay modos diferentes de dar preeminencia a esta identificación, del sujeto de la enunciación a aquel que habla.

La identificación no es simplemente hacer. Decir "a es a" es del orden de la creencia, y no siempre reinó esta creencia, en tanto la letra "a" tuvo que comenzar alguna vez.

"a es a " parece querer decir algo, pero no significa nada, y es esta nada la que tiene carácter positivo. Recordemos el juego del Fort-Da y el gesto inaugural en el juego del niño. Un pequeño objeto que no es todavía un significante y su desaparición. ¿Qué relación hay entre el "es" que une las dos apariciones y esta desaparición intermediaria? Sabemos que las dos apariciones están causadas por la desaparición y éste es uno de los secretos de la identificación. Recordemos la historia del desaparecido y el ratoncito. "Es él" y "de nuevo él", es el mismo ser que aparece, pero no se trata del mismo Dasein sino que la escansión en la que se manifiesta esta presencia no es simplemente imaginaria, no es al otro al que nos referimos, sino a "nuestro otro", ese otro más íntimo de nosotros mismos, anclaje de lo que somos como sujetos.

Es por eso que aquí aparece la función del significante como tal y que nos permite interrogarnos sobre la identificación del sujeto, algo que es de otro orden que el de la aparición y la desaparición.

Es del efecto del significante que surge el sujeto, pero la pregunta sería si es del efecto metonímico, si es del efecto metafórico si ya hay algo articulable antes de estos efectos que nos permite la dependencia del sujeto como tal en relación al significante.

Hay un momento en que comienza a articularse en el pensamiento la función del sujeto como tal: Robinson ante la huella de un paso que le muestra que en la isla no está solo. La distancia entre este paso (pas) y lo que devino fonéticamente "no" (pas) como instrumento de negación son los dos extremos de la cadena significante, y es entre los dos extremos de la cadena y en ninguna otra parte que el sujeto puede surgir.

La identidad de esta falsa consistencia del "a es a" coincide con lo que Lacan denomina: era teológica. La identificación transciende lo idéntico, va más allá del "a es a".

La Escolástica creyó haberlo explicado todo, y Descartes, el anti-escolástico se vió obligado a servirse de estos viejos accesorios. "a no puede ser a".

Por definición decimos que el significante es fecundo por no poder ser en ningún caso idéntico a sí mismo. Incluso decir "la guerra es la guerra", no es una evidencia, sino que quiere decir algo, esto es, lo que comienza a partir de un cierto momento, quiere decir que se está en estado de guerra.

Otro ejemplo, de que el significante no es en ningún caso idéntico a sí mismo, es decir "mi abuelo es mi abuelo" tampoco podemos encuadrarlo como tautología. "Mi abuelo" que no es diferente de su nombre propio "Emile Lacan", ni tampoco de "Ése es" cuando digo "ése es mi abuelo". Lo cual no quiere decir que el nombre propio sea lo mismo que "ése es" como B. Russel sostenía.

Russel dice que el nombre propio es lo mismo que éste, ése o aquél, bajo el pretexto del mismo uso funcional.

Entonces, continuando con el ejemplo, decir "Mi abuelo es mi abuelo" se apoya en las relaciones de parentesco con el padre, pero cuál es la relación de lo real a lo simbólico, ¿cómo identifico al abuelo? ¿cómo distingo un abuelo de mi abuelo? ¿cómo se hace el abuelo significante para mí?

"a" como significante no puede definirse de ninguna otra manera que como no siendo lo que los otros significantes son. Esta dimensión depende de que no podría ser él mismo. Aquí está el verdadero soporte de la identidad.

Pero ¿qué es un significante? En la letra está la esencia del significante por la cual éste se distingue del signo. Pero el valor de la letra no es idiográfico, simplemente.

Si escribimos en caligrafia china "la sombra de mi sombrero baila y tiembla sobre las flores de Hai Tang" y la escribimos también en nuestros caracteres, estas dos series son identificables y al mismo tiempo no se asemejan en nada. Es en tanto que no se parecen en nada que son lo mismo.

Esto para introducimos en el rasgo unario (EINZIGER ZUG).

El rasgo unario es lo que puede dar su valor, su acto y su pertinencia a esta función. El rasgo unario ya sean palotes verticales u horizontales, en tanto se trata de trazos, no hay muchas variedades ni variaciones posibles.

 

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