Director

Miguel Oscar Menassa

ENSEÑANZA DEL PSICOANÁLISIS

 

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CONFERENCIA SEMANAL

LA HISTERIA Y LOS SUEÑOS

Capítulo III

EL TRABAJO DEL SUEÑO

EL NIÑO REENCARNA EN EL PADRE LA FIGURA DE LA LEY

Como el hombre primitivo creía reencarnar al antepasado del cual llevaba el nombre, el niño reencarna en el nombre del padre la figura de la ley, ley que regula las alianzas y las asociaciones entre los hombres, sobreponiendo el reino de la cultura al de la naturaleza.

El Edipo entonces, produce en cada ser particular, efectos simbólicos del movimiento hacia el incesto, que se advierte desde que el hombre habla y da testimonio material de su existencia con la escritura, desde que comienza en él su tiempo histórico.

La represión es efecto de esa prohibición que fija la ley. Que la prohibición sea efectiva depende de la relación que el sujeto establece con la palabra que prohibe y su reconocimiento.

Prohibición que iniciará una ausencia donde el hombre regulará su ser los contornos del discurso que la relación con esa ausencia le determinará. Su ser desde entonces será social, y en la intersubjetividad del nosotros, su relación con los otros y el vosotros, la exclusión de los otros, medirá en el lenguaje la posibilidad del valor de esa ausencia. Por eso decimos que, de la ley, conocemos sus modos de renuncia.

Para reconstruir el trabajo del sueño, Freud va a partir de dos expresiones habladas, el discurso manifiesto y las ideas latentes extraidas de la asociación libre en el trabajo con el analista.

En la labor de condensación es donde se sustituye por comprensión, por selección de elementos aparentemente superfluos o no trascendentes, una representación que no puede atravesar la censura, como decíamos antes, porque repugna a la moral, por otras que puedan atravesar esa barrera moral. Representa entonces para atravesar esa barrera, aquello por esto, uno por lo otro. Un significante en el trabajo del sueño, es sustituido por otro que satisface los modos de representación del mismo, lo más abstracto es sustituido por representaciones más concretas.

Esta labor produce efectos de metáfora en el habla, donde una palabra es sustituida por otra en su misma y nueva significación. Por ejemplo, "llueve en la ciudad" puede ser "llora la ciudad".

Es por medio de la concatenación significante y el desplazamiento metonímico que Juanito traslada su miedo homosexual, su deseo por el padre, a la imagen del animal que lo habrá de atacar.

El sueño entonces, representaciones inconscientes procesadas como la palabra es procesada, para ser luego habla del sujeto cuando éste intente contar lo soñado. Algo olvidará que podrá decir en otra ocasión.

Es en la versión del sueño, en el texto, donde comienza lo importante, en esa estructura de acertijo, de frases. Escritura de la que el sueño del niño, representaría la ideografía primordial y en el adulto, reproduce el empleo fonético y simbólico a la vez de los elementos significantes que aparecen, tanto en jeroglíficos egipcios como en caracteres de la escritura china.

Entonces, este tema que estamos tratando, podemos decir que nos introduce desde el comienzo, en el tema de la significación anterior al sentido y al discurso representativo, los mecanismos del sueño.

PRODUCCIÓN DEL SUEÑO

La propia producción en tanto proceso, no de intercambio o uso de sentido, sino como juego permutativo que modela esa producción y abre para nosotros la problemática del trabajo como sistema de signos particulares. Ese trabajo se hace en el interior del habla, pero difiere esencialmente de ella.

En la manifestación, el sueño es un jeroglífico y, a nivel latente, un pensamiento.

Desde el comienzo, Freud nos anticipa que la tarea de reconstrucción teórica que va a llevar a cabo, va a estar signada por una diferencia con los autores que le anteceden. Se refiere con ello a la interpolación entre el texto del sueño contado y el resultado de la investigación, que era con lo que contaban los autores anteriores, de un nuevo material: las ideas latentes. Entre el simbolismo del sueño y las claves de la significación, interpola las ideas latentes.

Lo primero que le llama la atención es la diferencia entre el contenido manifiesto y las ideas latentes, la diferencia visible de los textos, en tanto uno es mucho más extenso que el otro. Entonces se pregunta qué relaciones existen entre esos contenidos, el latente y el manifiesto y, además, por qué proceso ha sufrido esa deformación, esa transformación.

Incluir las ideas latentes entre el sueño contado, material con el que investigaron los sueños desde la antigüedad, y el resultado de la investigación, lleva a Freud a la tarea de aislar y construir esas relaciones y ese proceso de trabajo.

En el capítulo Material y Fuentes de los Sueños, señala entre las peculiaridades de la memoria onírica, la de hacer una selección conforme a principios diferentes de aquellos a los que se adapta nuestra conciencia despierta, recordando, no lo esencial e importante, sino lo accesorio y desatendido. Esa es otra formulación que viene haciendo Freud ante la observación de las diferencias entre ambos textos.

EL TRABAJO DE LA INTERPRETACIÓN Y EL TRABAJO DEL SUEÑO

El trabajo de interpretación -reconstruyéndolo- va desde los contenidos oníricos hasta la formación del sueño y pasa por los procesos que vamos a tratar de describir después: condensación y desplazamiento. De la deformación que se observa entre ambos textos, Freud supone, y luego establece y construye, la labor de condensación.

De la construcción teórica, quedará establecido para el analista, que nunca se debe dar por agotada la interpretación de un sueño, porque ese montante de condensación no puede ser determinado, entonces es posible que aparezcan nuevas líneas asociativas de ese material del texto manifiesto. Freud ve también, en esa comparación, que los componentes esenciales de las ideas latentes, no aparecen con ese efecto centralizador en el texto manifiesto. Aparecen como descentrados. Desde allí va a construir el proceso de desplazamiento.

O sea que partiendo del contenido manifiesto, elaborando la interpretación, para lo cual se reconstruyen operaciones, se puede decir que un deseo inconsciente, para atravesar la barrera de la represión, se condensa, se desplaza, se escenifica y aparece en la conciencia como un sueño manifiesto o sueño contado.

En el trabajo de interpretación, se parte del contenido manifiesto. Producida la asociación de ideas, va a reconstruir las operaciones y, en ellas, los condicionamientos, las relaciones que esa fuerza psíquica impulsora va a hacer sobre las palabras que estaban representadas en el discurso manifiesto, hasta el desciframiento de ese sentido oculto enmascarado por el sueño
expresado.

El trabajo real, proceso de elaboración del deseo inconsciente hasta su expresión formal manifiesta, que es la forma en que ese deseo infantil reprimido encontró para realizarse en un sinsentido.

Las operaciones que va reconstruyendo Freud en esta investigación, van mostrando cómo se sirven unas de otras para lograr la expresión formal en el habla.

 

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