Director

Miguel Oscar Menassa

ENSEÑANZA DEL PSICOANÁLISIS

 

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CONFERENCIA SEMANAL

LA HISTERIA Y LOS SUEÑOS

Capítulo VI

PROCESO DE LA CREACIÓN

LA MATERIA DEL ARTE O «LA NUBE DE MAIACOVSKI»

LA VIDA HUMANA ES EN LA PALABRA «COMO HACER LOS VERSOS»

Maiakovski nació en 1894 en la ciudad de Bagdadi, que luego llevará su nombre.

Además de sus libros de poemas de él nos han llegado sus trabajos sobre la Revolución y la Poesía. Fue uno de los pioneros del futurismo en Rusia, su preocupación principal consistió en acercar la poesía a la gente.

En el manifiesto futurista se defiende el derecho de los poetas a aumentar el volumen del vocabulario con palabras arbitrarias o derivadas (neologismos) a «alimentar un odio implacable contra la lengua que existía antes de ellos», «a hacerse fuertes sobre la roca del nosotros».

También se habla en él de la ira contra las palabras repetidas hasta el cansancio, los tópicos del mar, o el aire, o la tierra.

Sobre todo el manifiesto comprende el desarrollo de un nosotros que pueda más que el individuo en sí, que pueda una estructura grupal para iniciar la revolución íntima del hombre.
Maiacovski se preguntaba:

¿Dónde está el valor real de un escritor?

¿Cómo distinguir al ciudadano del artista?

¿Cómo descubrir el auténtico rostro del cantor detrás del portafolio del abogado?

Se respondía que la palabra en sí es el fin de un escritor, cambio de la relación palabra-objeto; de la palabra como cifra y designación del objeto a la palabra símbolo.

Porque «todo escritor debe escribir una palabra nueva, precisamente porque es ante todo un juez anciano que incluye sus sentencias en el códice del pensamiento humano».

El escritor trabaja para organizar los sonidos de la lengua, la polifonía del ritmo, para simplificar las estructuras verbales, para puntualizar la expresión lingüística, para crear nuevos instrumentos temáticos.

No es para él un puro fin estético, sino un laboratorio donde poder expresar de la mejor manera, los hechos de su tiempo.

No se considera un sacerdote ni un profeta, sino un obrero que ejecuta una orden social.

Para él la poesía es producción y ella comienza allí donde hay una tendencia; su anhelo es poder escribir «una poesía tan vigorosa que incite a asociarse en cooperativas» y «la novedad del material y el procedimiento es obligatoria en toda obra poética» y «hay que empuñar la pluma sólo cuando no se tenga otro medio de expresión que el verso.»

«Para entender el ordenamiento social, el poeta debe estar en el centro de las cosas y de los acontecimientos. Conocer teoría, conocer la vida real, comprender la ciencia de su tiempo, como más sustancial a su formación que dos manuales de los profesores idealistas que lanzan peroratas acerca de la Antigüedad».

«Sólo una actitud productiva hacia el arte elimina la casualidad, la falta de principios en los gustos, el individualismo en los juicios.»

Sólo los diferentes modos de elaborar una poesía hace a los poetas diferentes. También dice que no tiene sentido estar en contra de los grandes poetas del pasado en tanto son material de estudio para el poeta de hoy. Sostiene que no hay reglas que conviertan en poeta a un hombre, que éstas no existen, y que es justamente llamado poeta aquellos que crean estas reglas. La poesía es un trabajo que impone un gran compromiso, porque «un poeta sólo
despilfarra saliva y furia hojeando páginas».

La creación de reglas no es el objeto de la poesía, sería algo inútil como ponerse a contar las estrellas.

Las reglas, nos dice son una formulación de la vida.

La descripción de la realidad, tiene en poesía una posición autónoma. Un trabajo indispensable que debe ser valorado como el de un secretario de una gran asamblea humana. Un simple «después de haber escuchado. Es la tragedia del compañero de viaje, por haber escuchado tanto, delibera cuando los demás ya han actuado».

En el trabajo poético sólo hay alguna regla general que permite comenzar, por otra parte reglas absolutamente convencionales, como en el ajedrez.

Las primeras jugadas son siempre las mismas, pero a partir de la jugada que sigue comienza a urdirse un ataque inédito. Ni siquiera la jugada más genial puede repetirse en una situación idéntica, en la partida sucesiva.

Se afana Maiacovski en encontrar el proceso de producción del poeta, y nos dice:

«Para hacer una cosa poética hay que cambiar de tiempo y lugar; el poeta debe recorrer el tiempo, poder transformar con su fantasía un día en un siglo».

Considera al ritmo como fundamental en todo asunto poético, que lo recorre como un retumbo. y aún ignorante del origen del ritmo nos lo describe como «repetición en mi interior de un sonido, un rumor, un balanceo a veces la repetición de cada hecho al que atribuyo una sonoridad, el ritmo puede iniciado por el reiterado murmullo del mar o el ruido de la sirvienta
entrando por las mañanas y abriendo las puertas de par en par, o por la rotación de la tierra, que en mí se alterna de una manera caricaturesca y se conecta inevitablemente con el sonido del viento» el ritmo es la fuerza esencial, la energía esencial del verso.

En otro de sus trabajos, manifiesta que es muy difícil llevar a término el trabajo que se ha propuesto, acercar al público que le interesaba la poesía sin chapucerías y sin menguas de la significación.

Se afana en conseguir entre la poesía y las masas «un contacto permanente».

LA POESÍA EN LA VIDA

Más allá de sus versos, Maiacovski intenta que la poesía entre en la vida de todos como ha entrado en la suya, apoderándose de él.

Sin embargo, Maiacovski, se suicida.

Se cansa de su quehacer incansable, de la marginación a la que lo condenan sus «compañeros de viaje».

Entonces, ¿este su acto final, invalida su pensamiento? O nos permitiremos pensar que los designios de un poeta no puede cambiar la vida y los prejuicios de sus contemporáneos.

Maiacovski no se cansa de ese futuro siempre pensado, simplemente abandona su presente insoportable.

Los comienzos de la revolución rusa, donde la poesía era necesaria como el pan para las masas subvertidoras de un orden por otro, han pasado.

Los «compañeros de viaje» más que en soñar se entretienen en la siesta de un complejo bienestar. Maiacovski aparece como un peligro para los señalados caminos del Estado, acontecen las críticas y los agravios.

Maiacovski se va de la vida como quién sale del escenario.

Allí quedan sus versos, sus palabras.

Los poetas contemporáneos de la revolución rusa fueron sacrificados, Block deja de escribir, Esenin se suicida y Maiacovski se dispara un tiro luego de su carta de despedida donde dice no haber encontrado solución, pero que su cuerpo no puede más.

¿Pasión exagerada o holocausto? Hecha de amor y poesía su vida desaparece por la puerta de atrás.

El supo que la poesía tiene del delirio su hálito productivo. Quizás ese abandono pueda verse también como un último acto de amor de quién entrega algo que en realidad no tenía.

Hablar de Poesía o de Creación en un mundo más allá de lo necesario, donde lo necesario ha dejado de oprimir.

Un más allá un otro del Otro donde Poesía y poeta se acercan se asemejan en un descentramiento, un fuera de, donde lo fantástico y la creación es lo posible.

Poesía que desafía el silencio, lo desconocido, para ser mostración, puesta en escena, exhibición y testimonio de lo del hombre perdura en el Lenguaje.

Poesía prestando su eficacia a la historia humana, su propia inscripción brotando de la fuerza de una pasión, ejercicio ambiguo y ambivalente, estacionamiento en otro tiempo, aquel estar fuera-dentro, descentramiento que permite otra manera de conocer.

 

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