CONFERENCIA SEMANAL
LA HISTERIA Y LOS SUEÑOS
Capítulo IV
PENSAMIENTO FREUDIANO
LAS REGLAS SON LAS QUE REGULAN EL TIEMPO Y EL PROCESO
Es decir no es posible el trabajo sin ningún criterio, es preciso disponer de ciertos criterios. Los criterios vienen a ser la dimensión racional de lo que está procesándose con la observancia de una ley.
Ley que desencadena el Tiempo de Producción.
Esto quiere decir que es preciso diferenciar las reglas, los criterios y los procedimientos.
Las reglas como normativas del proceso, los criterios imponiendo su dimensión para que exista el intercambio (la devolución) y los procedimientos, los niveles instrumentales.
El Tiempo y el Espacio en Psicoanálisis no son el tiempo cronológico ni el espacio ástronómico.
En el Tiempo del Psicoanálisis hablamos de MOVIMIENTO e INSTANTE.
El Psicoanálisis es campo de lo distinto donde hablaremos de instantes privilegiados y movimientos diferenciales.
El movimiento no debe ser confundido con el recorrido; acelerar no es siempre moverse rápido, sabemos que la aceleración extrema paraliza, el recorrido se puede dividir, el movimiento no. Cada movimiento cambia la naturaleza, ej.: tranquilo-inteligente.
El movimiento no es homogéneo, es irreductible, no puede espacializarse. La teoría freudiana no puede dividirse, espacializarse ni reducirse.
La noción de Tiempo implica movimiento, el Tiempo está en la misma constitución del sujeto; el Inconsciente es Tiempo y Trabajo.
El movimiento como movimiento y cambio de naturaleza.
El instante como privilegiado y distinto.
Freud a instancias de su propio descubrimiento genera otra manera de pensar, fundamentalmente social.
Trabaja fuera de la idea de estructura, la compulsión a la repetición es un ejemplo de ello y de la relación con estas nociones de Tiempo que estamos nombrando.
Aunque oigamos hablar de estructura del sujeto, el psicoanálisis nos enseña que el sujeto se constituye en -1, es decir como excluido de la forma que creía integrar y excluido de su propia posibilidad de constitución.
No nos habla Freud de estructuras ni de gestalt o forma sino de PROCESOS y proceso es básicamente Tiempo y no duración.
Frente a lo que estamos diciendo, la diferencia mundo interno-mundo externo se nos va apareciendo además de anticuada, como el producto de una constitución simplemente imaginirizante de la teoría freudiana, por ello la categoría central de esta manera, fuera-dentro, de teorizar Freud produce el abandono de la categoría central Inconsciente por la de frustración, categoría por supuesto imaginaria y precedente en la constitución a la categoría castración, por supuesto simbólica.
Si Freud desarrolló su obra frente al poder del positivismo en la ciencia, frente a la idea del cogito cartesiano y el proceso indiferenciado causa efecto, los teóricos psicoanalíticos de la primera mitad de nuestro siglo pensaron el descubrimiento freudiano con un material conceptual rudimentario que no tenía en cuenta los avances científicos de ese medio siglo posterior a la Interpretación de los sueños.
O sea que si Freud avanzó contra las ideas de su época y aún más allá (ej. Saussure) los autores del Kleinianismo no pudieron pasar en sus investigaciones del tiempo de la imagen al tiempo de la simbolización. El símbolo nos produce nociones cualitativas y no cuantitativas.
El espacio que nos propone el psiquismo es un espacio cualitativo no representacional ni homogéneo.
Si la noción de proceso nos llevó a Inconsciente, desde el inconsciente nos vamos a esa noción de tiempo que ya no nos habla de duración sino de trabajo incesante.
Cuando nuestra conciencia descansa, cuando dormimos, el Inconsciente por nosotros, sigue trabajando. Entra en su vía regia: la producción onírica.
Si hablamos de procesos y no de entidades o estructuras (en todo caso el proceso a veces es estructurante) no hablaríamos de enfermos sino de proceso de enfermarse, proceso de curarse, de saludabilidad, etc., a estas alturas a pesar de la coloquialidad de la palabra paciente en Psicoanálisis se van colocando sinónimos que en sus pequeños desvíos tratan de poner otra dirección a la denominación de alguien en el proceso de análisis. Ej.: analizando (Lacan).
Vemos que la innegable presencia del psicoanálisis en la ciencia y la vida contemporánea ha deshecho la antigua plenitud esférica con que se trataba el binomio salud-enfermedad, no sólo en el campo psicoanalítico sino donde se trata de la salud o del pensamiento humano.
(Distancia: constitutiva del cuerpo).
La distancia nos habla de más lejos o más cerca de la misma manera que el mundo dentro y el mundo fuera.
Lacan nos introduce la cinta de Moebius como imagen topológica del deseo. Esta topología nos indica que entre él y yo, la importancia no es de él ni de mí sino de eso que acontece ENTRE, entre los dos.
La distancia y su relación con los afectos y la contigüidad quita autonomía a mi pensamiento en la presencia de un cuerpo que en realidad no es sólo mío sino que está también entre yo y el semejante que con su presencia parlante me humaniza.